Hace tiempo que dejé de escribir para este sitio, y sin embargo, no he dejado de pensar en sentarme de nuevo frente a la computadora para decantar algunas ideas que cargo desde hace meses. He de confesar que volver me ha sido complejo. Todo es ya tan distinto y al mismo tiempo tan igual. Regreso como vuelven los días soleados a esta isla gélida: de forma espontánea, casi de milagro, sin el compromiso de quedarme y de hacerme cotidiana.
Después de arreglar varios asuntos (que contaré por aquí en su momento), he dedicado el poco tiempo libre que me queda a concluir con mis estudios de islandés. Por lo mismo, no había tenido el tiempo suficiente para dedicarme un rato a los menesteres que implica compartir curiosidades de Islandia en este sitio.
Ya estamos bastante entrados en este 2026, pero nunca está demás desearles días de calma, en medio del caótico mundo en el que vivimos. Espero que en este sitio encuentren alguna utilidad o mínimo, una inutilidad entretenida.
Los planes que tengo para este regreso son mucho más mesurados que en otros años. Para este año, la idea no es hacer contenido con la frecuencia que tuve en otros tiempos, sino con la intención de hacer de este espacio uno distinto, que refleje este nuevo transitar de mi vida aquí en Islandia.
Y sí, seguiré escribiendo sobre Islandia, la cultura, los sin-sentidos, entre otros temas, pero quizás el formato cambie. Me gustaría explorar mucho más la ficción en este espacio que ido construyendo y el ensayo como género dentro del sitio. Por lo mismo, les hago la sugerencia de tomarse con cautela lo que leerán en textos futuros.
Como última nota a esta introducción de la re-introducción del sitio (de entre los varios cambios, idas y venidas y múltiples ausencias) los invito a quedarse al pendiente del sitio, de Facebook e Instagram para las novedades durante este mes, en el que estaré mucho más activa.






